Los ingredientes de un mensaje político exitoso

Los ingredientes de un mensaje político exitoso

Hablar en publico es un ejercicio que algunas personas disfrutan pero que, para muchas otras, resulta ser un verdadero camino de cruz. Para realizar una intervención publica exitosa, bien sea en redes sociales o en una reunión presencial, resulta necesario prepararse para reducir los nervios y también para asegurarse que el mensaje que se quiere entregar será entendido y recordado de la forma correcta por parte de nuestro público.

Encontrarán a continuación algunos consejos para alistar su discurso y perderle el temor a tomar la palabra en publico. Para mejorar en el arte de la retorica y alistarse adecuadamente, La Agencia le recomienda hacerse las siguientes peguntas:

1. ¿Qué se quiere decir? Es lo primero a determinar: su audiencia debe quedar con alguna idea precisa al final de su intervención. No hay mucho tiempo y no se puede tocar todos los temas, por eso es fundamental determinar precisamente cuál es la idea que se quiere transmitir y con qué mensaje. Es necesario redactar por lo menos la idea central del discurso para estar seguro de colocarla en algún momento de su intervención y que no se le pase de alto.

2. ¿Cómo se va a decir? Después de determinar la idea central del discurso, debemos definir cómo la podemos colocar en varios momentos de la intervención. Recuerden que la repetición es la mejor manera de que una idea quede grabada en la mente de su auditorio. Por eso, lo mejor es repetir la misma idea, pero con distintas palabras o distintitos recursos verbales: cifras, ejemplos, metáforas, etc…

3. ¿Con quién hablamos? Identificar los públicos a los cuales se está entregando el mensaje es la tercera tarea que tiene que realizar toda persona que busca convencer a una audiencia. Hoy, las campañas utilizan la segmentación, incluso la micro segmentación para determinar con precisión quién es su publico, que edad tiene, cuál es su genero, sus centros de interés o sus expectativas frente a nuestra intervención para diseñar los mensajes y así mejorar su impacto.  Ciertamente, no se habla ni de los mismos temas, ni de la misma manera a unos jóvenes estudiantes, unos directores de pymes o unos pensionados. Conocerlos mejor nos permite acertar en el mensaje que les entregaremos y los códigos verbales o visuales a privilegiar.

4. ¿Qué se quiere lograr? A veces, lo olvidamos: no se trata de hablar por hablar. No. Se trata de comunicar, es decir entregar un mensaje para generar una reacción en el publico. La finalidad del discurso no es otra que buscar la aprobación de los que escuchan y, más aún, transformar su aprobación en un voto. Para lograr este fin, es necesario determinar que clase de sentimiento se quiere difundir: ¿miedo? ¿Apurro? ¿Esperanza? ¿solidaridad? Todas las emociones funcionan, toca determinar cual le sirve más para su propósito.

5. ¿Y si pasa algo? Si pasa algo inesperado, ¡tranquilícese! No es porque ha olvidado lo que quería decir o porque cambió una palabra por otra que eso significa que su credibilidad como orador está arruinada por siempre. Piense que no es el primero ni el ultimo a quien se le pasa este tipo de situación. Recuerden también que muchas personas de su auditorio también sufren del mimo stress al momento de hablar en publico y que difícilmente podrán juzgarlo. Respire, concéntrese sobre la idea, sonría y … retome su idea con calma.

¿Están listos? Ahora si, ¡la palabra es suya!

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